El poder del narco no desaparece con ‘El Mencho’
La muerte de Nemesio Oseguera, alias ‘El Mencho’, fue un golpe visible pero no decisivo.
El flujo masivo de drogas ilícitas sigue firme, y Washington ya tiene nuevos objetivos claros.
¿Quiénes son los nuevos blancos?
- Yulian Archaga, ‘El Porky’, líder de la MS-13 en Honduras, es hoy el fugitivo más buscado por la DEA.
- Los ‘Chapitos’, hijos de ‘El Chapo’, mantienen control sobre el cartel de Sinaloa y el tráfico de fentanilo.
- Sebastián Marset, vinculado a envíos masivos de cocaína a Europa, también encabeza la lista.
- Otros nombres clave: Alfonso Limón-Sánchez y Fausto Meza Flores, ‘El Chapo Isidro’, mantienen las rutas internacionales activas.
¿Por qué esto cambia el escenario?
El liderazgo narco ya no está concentrado en un solo capo todopoderoso.
Las estructuras criminales se vuelven resilientes, conectadas y difíciles de desmantelar.
Esto significa que la captura de una cabeza solo abre espacio para otra igual o más peligrosa.
¿Qué viene ahora?
EE.UU. utiliza sus listas de más buscados como presión estratégica, pero la realidad es clara:
La guerra contra el narcotráfico se fragmenta.
Operan múltiples líderes simultáneos y las batallas internas aumentan la violencia y la inestabilidad en la región.
Sin un control centralizado, las instituciones enfrentan un enemigo más disperso y con mayor capacidad de adaptación.
Lo que ni Washington ni los medios masivos quieren admitir:
La caída de ‘El Mencho’ no significa menos drogas ni menos poder narco. Solo un cambio de piezas en un tablero que sigue moviéndose con precisión y brutalidad.