La trampa oculta en la amnistía venezolana: ¿ponerse a derecho o entregarse al régimen?
Amnistía que no amnistía
Venezuela acaba de aprobar una ley de amnistía para supuestamente liberar presos y perseguidos políticos. Yo, ex preso político durante cuatro años, podría entrar en ese marco.
Pero aquí está la trampa: para acogerte a ella, debes «ponerte a derecho», es decir, regresar al mismo sistema judicial que te encarceló y torturó para luego evaluar si mereces ser liberado.
¿Volver al león para pedir clemencia?
El régimen exige un acto de fe absurdo. ¿Por qué arriesgar tu libertad ante tribunales dominados por el chavismo, que usan figuras como «traición a la patria» o inventan delitos comunes para encarcelar a opositores?
Mi experiencia lo confirma. Mientras estuve preso, y fuera, nadie está a salvo de acusaciones arbitrarias y detenciones ilegales. Muchos opositores han sido incriminados con cargos fabricados para silenciarlos.
Esto cambia todo
La amnistía debería extinguir la persecución penal de inmediato, no condicionar la libertad a la sumisión. Exigir regresar para ‘‘ponerse a derecho’’ es un mecanismo para mantener el control y la amenaza.
Es una estrategia política que pretende disolver resistencia con falsas esperanzas, mientras el sistema reprime y desarma a quienes buscan justicia.
Lo que viene
Quienes estamos fuera y luchamos desde la verdad rechazamos esta trampa. No volveremos a someternos a tribunales ilegítimos que son herramientas de represión.
Sin un cambio institucional real, este tipo de amnistía no hará más que reafirmar el poder del régimen y desmovilizar a la ciudadanía que demanda libertad y justicia.