¿Venezuela es soberana o solo una sombra de Estado?
¿Venezuela aún tiene soberanía?
La pregunta no es retórica. Tras los últimos acontecimientos, la realidad es dura: Venezuela está lejos de ejercer un control soberano sobre su destino.
Lo que ocurrió
La confusión entre soberanía y democracia bajo el gobierno de Chávez dio paso a un proyecto autoritario disfrazado de liderazgo popular. El control real quedó en manos de intereses extranjeros – Cuba, Rusia, China e Irán – y de una élite corrupta que sometió al Estado a sus designios. La independencia nacional quedó en suspenso mientras se entregaban cuotas de poder cruciales a quienes dictan desde afuera.
Por qué esto cambia el escenario
La soberanía no es solo una palabra de historia; es la capacidad efectiva de un país para decidir sin interferencias. Venezuela perdió eso hace décadas. Ni siquiera su propia industria, economía o Fuerza Armada operan bajo un mando genuino. La aparición de potencias extranjeras y discursos abiertamente injerencistas de actores internacionales visibles evidencian que el Estado venezolano es hoy un ente subordinado.
¿Qué sigue?
La transición democrática y la recuperación de la soberanía son imperativos para evitar una crisis aún mayor. Pero no hay garantías ni mapas claros. La recuperación pasa por reconstituir legitimidad, desmontar las estructuras clientelares y asegurar un Estado que gobierne para su gente, sin tutelas extranjeras ni populismos destructivos. Sin soberanía, tampoco hay república.