Apertura estratégica en el sector gasífero venezolano
La vicepresidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, sostuvo un encuentro con directivos de la británica Shell para evaluar proyectos gasíferos clave, en un momento donde Estados Unidos supervisa de cerca esta apertura energética.
¿Qué sucede realmente?
Rodríguez no actúa en solitario: semanas atrás apareció reuniéndose con la española Repsol y la francesa Maurel & Prom, mientras recibía al Secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, con quien visitó campos petroleros de Chevron en el país. Este movimiento estratégico marca un cambio claro en la política petrolera venezolana, crucial para un sector debilitado y dependiente de inversiones externas.
Lo que esto implica
Shell, que dejó Venezuela tras la era Chávez-Maduro y vendió activos en 2019, vuelve bajo nuevas condiciones. Recibió licencia para operar en el yacimiento Dragón, aunque las operaciones fueron suspendidas tras la ruptura con Trinidad y Tobago, aliado directo de Estados Unidos en la región.
Estados Unidos impulsa un cambio estructural: bajo presión de Washington, el Parlamento venezolano sancionó una reforma petrolera que limita la estatización y abre espacio a la inversión extranjera, especialmente en el sector privado.
Qué viene ahora
El Tesoro estadounidense ha comenzado a emitir licencias para que multinacionales como Shell puedan realizar transacciones en un mercado petrolero con embargo desde 2019. Esta dinámica sugiere un control indirecto sobre la riqueza energética venezolano, que puede definir el futuro inmediato de su industria.
¿Estamos ante una recuperación real del petróleo venezolano o una subordinación económica bajo tutela extranjera? La respuesta impactará en la soberanía, seguridad y economía nacional.