Caen las muertes de migrantes en América, pero ¿qué ocultan las cifras oficiales?
¿Menos muertes o menos control?
En 2025 murieron o desaparecieron al menos 409 migrantes en rutas de América, la cifra más baja desde 2014 según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). Suena bien, pero esta «bajada» llega en un contexto donde el seguimiento y la financiación para recopilar datos se han reducido notablemente.
Reducción marcada pero sospechosa
El año anterior registró más de 1,200 víctimas. La OIM atribuye esta caída a menos migrantes en zonas peligrosas como la selva del Darién o la frontera México-EE.UU.
Pero, ¿qué pasó con el monitoreo en esas áreas? La agencia ya advierte que los datos no están completos y no podrás tener la cifra definitiva hasta mediados de 2026. Con recortes en recursos, la falta de información cuestiona la supuesta mejora.
El problema que no se dice
En Darién cayeron las muertes a solo 10, pero en la frontera mexicana aún hay altas cifras, y regiones como Asia y el Mediterráneo siguen siendo mortales. La caída del 16 % a nivel mundial podría ser más un reflejo de la incapacidad para recabar cifras precisas que un descenso real.
¿Qué viene ahora?
- Menos datos, menos control, mayor riesgo de que los problemas crezcan sin respuesta.
- La aparente reducción puede usarse para justificar políticas menos estrictas, sin abordar el fondo: las rutas siguen siendo peligrosas.
- Exigir a los gobiernos mayor responsabilidad para no permitir que las cifras escondan una crisis profunda.
¿Podemos fiarnos de una reducción en muertes que podría estar motivada por la escasez de información? La verdad no está en los números que nos muestran, sino en lo que no quieren que veamos.