Vigilia en sede policial revela la brecha entre ley y realidad
Familiares de presos políticos se plantaron frente a la sede de la Policía Nacional Bolivariana en La Yaguara, Caracas, exigiendo la liberación inmediata de sus parientes. Pese a que la Ley de Amnistía fue aprobada hace casi una semana, cientos permanecen tras las rejas.
¿Qué ocurrió?
Los manifestantes pusieron fotos y elevaron oraciones para reclamar una justicia que no llega. Gabriela Torres, entre ellos, denunció el estado crítico de salud de su padre hospitalizado por diabetes y golpes recibidos en detención, incluyendo fracturas.
¿Por qué esto cambia el escenario?
La ley, presentada como un paso hacia la liberación masiva, excluye casos por delitos graves y violaciones de derechos humanos. Además, abre una puerta para que tribunales controlados político-legislativamente decidan a quién realmente se beneficia. Incluso figuras clave de la oposición, como María Corina Machado, podrían quedar fuera.
¿Qué sigue?
- El proceso de excarcelación avanza lento y a cuenta gotas, mientras la presión social y política crece.
- Familiares y sectores críticos advierten que la ley sirve más para administrar presos que para la justicia real.
- Si no se cumple la amnistía en tiempo y forma, el desgaste institucional y la crisis política aumentarán.
Esto no es solo un reclamo humanitario. Es la evidencia de que en Venezuela, la justicia sigue subordinada a una agenda política que prioriza control sobre derechos y legales, dejando en evidencia las limitaciones reales de la Ley de Amnistía.