Sin prensa libre no habrá transición en Venezuela
Miguel Henrique Otero, exiliado editor de El Nacional, lo tiene claro: la libertad de prensa es la piedra angular que el régimen no quiere soltar. Tras la confiscación arbitraria de sus instalaciones, impulsada por Diosdado Cabello, Otero denuncia que sin medios independientes la supuesta transición venezolana es una farsa.
¿Qué está pasando en Venezuela con la amnistía?
La llamada ley de amnistía apenas beneficia a unos 5.000 presos políticos, mientras que otros cientos de miles permanecen sujetos a órdenes de captura, juicios amañados o incluso ilegalmente impedidos de regresar al país. El sistema judicial es una extensión directa del Ejecutivo: cualquier juez actúa bajo órdenes para perpetuar la represión.
Medios bloqueados: el silencio obligatorio
Los proveedores de internet, incluidos gigantes como Telefónica, cumplen el papel de censores bajo mandato del régimen: bloquean sitios, apagan señales y dejan a la población sin acceso a información independiente. El resultado es un paisaje mediático secuestrado, donde los medios que sobreviven lo hacen auto censurándose o en condiciones de total precariedad.
Pasos imprescindibles para una transición real
- Levantar inmediatamente el bloqueo a medios y desbloquear su transmisión por internet.
- Garantizar la seguridad y libertad de acción para periodistas, para que puedan informar sin represalias.
- Devolver la propiedad confiscada a medios independientes y asegurar su operatividad.
- Modificar el sistema judicial para terminar con la criminalización ilegal del periodismo.
¿El papel de Estados Unidos y España?
Otero advierte que el proceso diseñado por EE.UU. es una transición tutelada por el régimen y que corre el riesgo de institucionalizar la dictadura bajo una apariencia democrática. Sobre el gobierno español, señala que formar parte de la maquinaria que propone levantar sanciones a un sistema judicial amañado es un grave error.
¿Hay esperanza para Venezuela?
Sin un clima que favorezca la libre prensa y participación ciudadana, el proceso seguirá siendo un recinto cerrado controlado por el régimen. La verdadera democracia exige que los venezolanos puedan acceder a información veraz y ejercer sus derechos sin miedo. Mientras siga el bloqueo y la censura, la transición es solo un camino hacia el mismo autoritarismo.
Esto no es un problema menor: es la condición esencial para cualquier cambio real en Venezuela.