Un deterioro terrible tras más de 500 días en El Helicoide
Desde su detención en agosto de 2024, Nélida Sánchez, activista y defensora de derechos humanos, enfrenta condiciones que su familia califica como crueles y degradantes. La alarma crece ante el grave estado de salud que atraviesa dentro de una celda sin ventanas, sin luz solar y con ventilación nula.
Un proceso judicial sin garantías
Acusada de delitos graves, pero sin acceso a defensa privada ni expediente completo, Sánchez lucha contra un sistema que la mantiene aislada. Sus hijas denuncian la falsedad de las pruebas y la falta de transparencia, mientras ella permanece recluida en un ambiente que agrava su delicada salud física y mental.
Salud en jaque: cuidados que nunca llegan
Con asma, hipertensión, fibromialgia y antecedentes de trombosis, Nélida fue diagnosticada también con trastorno de estrés postraumático y depresión dentro del mismo Sebin. Un cirujano cardiovascular recomendó una cirugía urgente que nunca se realizó, y aún no ha sido evaluada por un cardiólogo pese a presentar cardiomegalia y complicaciones derivadas de su hipertensión.
Además ha sufrido infecciones repetidas, crisis dolorosas y deshidratación sin recibir atención adecuada. La familia denuncia que les han negado incluso llevar médicos externos o solicitar evaluaciones independientes.
Condiciones insoportables y tortura psicológica
Encerrada en una celda de apenas 36 metros cuadrados con otras tres personas, ha pasado semanas sin contacto con la luz solar, víctima también de aislamiento y manipulación emocional. Las amenazas hacia sus hijas, la negación de comunicación con su hermana y sobrino y la presión constante forman parte de un trato cruel y sistemático.
Un caso que desafía toda lógica
Mientras otras siete personas, con cargos similares y en algunos casos excarceladas, recuperan su libertad, Nélida sigue detenida. Ni siquiera la polémica en la justicia, con el juez y fiscal acusados y liberados por corrupción, ha movido su caso.
Una familia rota y un grito urgente
Sus hijas exigen la inmediata liberación de quienes llaman una madre incansable, fundamental para sus padres octogenarios. Más de un año perdido sin poder acompañar momentos clave debido a esta crisis. La familia hace un llamado al gobierno para detener este sufrimiento y responsabiliza al Estado ante cualquier agravamiento en la salud de Nélida.
También piden la intervención urgente de organismos internacionales y gobiernos democráticos para que esta injusticia termine pronto.