2025: Récord letal, 129 periodistas asesinados y nadie responde

129 periodistas muertos en 2025: la cifra más alta en 33 años

El Comité para la Protección de Periodistas (CPJ) confirmó un récord histórico: 129 periodistas asesinados en todo el mundo durante 2025. Nunca antes desde 1992 se había alcanzado una cifra tan grave.

¿Dónde y por qué?

  • Más de dos tercios de estas muertes (86) ocurrieron en la guerra entre Israel y Gaza, principalmente periodistas palestinos.
  • Conflictos armados concentran el 75% de las muertes, con aumentos en Ucrania y Sudán.
  • El uso de drones letales contra periodistas se disparó, alegan 39 casos, con el Ejército israelí y grupos armados en Sudán y Ucrania como principales responsables.

La impunidad como norma

De las muertes confirmadas, 47 son asesinatos directos vinculados a la labor periodística, la mayor cifra en una década. Sin embargo, en ninguno de estos casos se ha castigado a los culpables. Esta ausencia de justicia se traduce en un peligro constante para quienes cubren la verdad, incluso fuera de zonas de guerra.

¿Qué ocurre en países “seguros”?

  • México sumó 6 periodistas asesinados pese a un mecanismo de protección federal que no funciona.
  • En Filipinas, 3 periodistas fueron asesinados y solo uno de esos casos ha generado arrestos.

Periodistas que investigan corrupción y crimen organizado siguen siendo objetivo en distintas regiones, sin respuesta efectiva de las autoridades.

Regímenes autoritarios y castigo letal

Países con gobiernos autoritarios continúan utilizando la muerte para silenciar a la prensa, como se evidenció con la ejecución del periodista Turki al-Jasser en Arabia Saudí tras siete años preso.

¿Qué se debería hacer?

El CPJ exige reformar la investigación global de estos asesinatos, crear un grupo internacional para perseguir a los responsables y aplicar sanciones firmes. Sin seguridad real para los periodistas, no hay acceso a información confiable ni defensa de libertades.

Esto cambia el escenario: La libertad de prensa está en entredicho no solo por grupos extremistas, sino por la falta de respuestas claras de gobiernos y organizaciones internacionales. La verdadera amenaza es la impunidad que alimenta esta crisis y que nadie quiere enfrentar.

¿Estamos frente a una escalada irreversible o todavía queda margen para proteger a quienes informan en zonas de conflicto y en países con corrupción enquistada? La respuesta determinará el futuro de la prensa como pilar de la sociedad.

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