Barrerita al límite: colapso y abandono que no te cuentan

El abandono de Barrerita es más grave de lo que dicen

Esta semana visité Barrerita, una comunidad en el corazón del estado Carabobo. Lo que vi no es aislamiento pasajero, es el reflejo de un sistema que falla y deja atrás a su gente.

Transporte público ausente y vialidad destruida

La carretera de Barrerita, eje vital para llegar a Tocuyito y Cortadora, está tan deteriorada que los autobuses ni completan su ruta. Para llegar a tiempo a Tocuyito a las 8 am, la gente debe salir a las 6 am o antes. El colapso del transporte condena a esta comunidad al encierro diario.

Infraestructura eléctrica en estado crítico

Los postes con transformadores están a punto de caer, sostenidos con cables amarrados a árboles. Aunque la zona cuenta con una subestación eléctrica, el mantenimiento brilla por su ausencia, poniendo en riesgo seguridad y suministro.

Salud pública sin apoyo ni recursos

El consultorio de Barrio Adentro apenas funciona dos días a la semana. Un médico voluntario dedica parte de su tiempo y recursos para cubrir lo que el Estado ignora. Falta personal, insumos y gestión efectiva: una realidad que desmiente cualquier discurso oficial.

¿Quién tiene la responsabilidad? ¿Y qué hacen las autoridades?

Las autoridades locales se justifican diciendo que no tienen presupuesto ni competencia para resolver estos problemas. Pero existe un camino lógico: el alcalde debe ser el primero en levantar la voz ante el gobernador, el ministro y los directores de empresas públicas. Esa intermediación es lo mínimo que la comunidad espera.

¿Por qué no se hace? La respuesta incomoda: falta voluntad y gestión real. Los vecinos no piden milagros, solo que sus problemas sean visibilizados y atendidos con responsabilidad.

Lo que viene si no cambian las cosas

Si Barrerita sigue así, el aislamiento empeorará, la inseguridad crecerá por la noche sin alumbrado confiable y la salud seguirá siendo una lotería. La desidia institucional empuja a estas comunidades a la desesperanza y a la ruptura social.

Barrerita es un espejo: revela lo que la agenda política oficial prefiere ocultar. ¿Hasta cuándo permitiremos que se ignore a los pueblos que sostienen al país?

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