Huelga de hambre en El Rodeo I: una crisis que estalla bajo la alfombra
Más de 200 presos, incluido el gendarme Nahuel Gallo, iniciaron una huelga de hambre en el penal El Rodeo I. La situación fue confirmada por María Alexandra Gómez, esposa de Gallo, a través de sus redes sociales.
Una denuncia directa y contundente
Gómez apunta sin rodeos al director del penal, Martínez Rangel, y su cuerpo de custodios. La responsabilidad de cualquier daño irreversible en la salud de los detenidos recae sobre ellos. No es una queja más; es un aviso por el límite cruzado en el trato a los internos.
¿Por qué esto cambia el tablero?
El gendarme lleva 441 días en condiciones que ella define como “desaparición forzada”. La huelga de hambre no es un acto aislado, es un grito de alerta sobre un sistema penitenciario que ignora controles legales y acaba con la seguridad institucional y la integridad.
¿Qué puede venir después?
Si la crisis no se atiende, el deterioro físico de los presos podría desencadenar consecuencias legales y sociales mayores, aumentando la presión sobre el gobierno de transición de Delcy Rodríguez y la Asamblea Nacional. La inacción puede traducirse en un nuevo foco de violencia y desorden público. Además, la pasividad de organismos internacionales como la ONU alimenta la impunidad.
Los familiares que llevan más de mes y medio en protesta son la última señal visible de un problema que el Estado no puede seguir ignorando.