Violencia en Jalisco expone grietas en el control estatal
Esta mañana, fuerzas federales abatieron a Rubén Nemesio Oseguera, alias El Mencho, líder del cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG). La respuesta fue inmediata: incendios, bloqueos y tiroteos en municipios clave.
La presidenta Claudia Sheinbaum ratificó la coordinación con los gobiernos estatales y elogió a las fuerzas de seguridad. Según ella, la mayoría del país opera con normalidad. Pero lo cierto es que estas reacciones armadas muestran que la seguridad está lejos de ser estable.
Este no es un problema menor
El operativo expuso lo que suele maquillarse: la incapacidad para contener organizaciones criminales que desafían directamente el orden público. La violencia no se limita a Jalisco; tiene potencial de expandirse y contagiar otros estados.
¿Qué viene?
- Aumento de conflictos armados en zonas urbanas.
- Mayor presión sobre las fuerzas federales y estatales, con riesgo de desgaste institucional.
- Necesidad urgente de estrategias contundentes más allá de anuncios y protocolos coordinados.
Esta es la realidad que el discurso oficial pasa por alto. No basta con reconocer a las fuerzas de seguridad; hace falta asumir que el peligro es mayor y cambia el escenario político y social.