David Morales Bello desmonta el mito estatista detrás de la ‘nacionalización’ del petróleo
Nacionalización no significa monopolio absoluto
El 7 de julio de 1975, el diputado David Morales Bello desmontó la narrativa oficial que equipara la reserva estatal de la industria petrolera con una estatización total y autoritaria. En medio de un debate parlamentario tenso, Morales Bello dejó claro que la Constitución venezolana da espacio para fórmulas flexibles, incluyendo la asociación y colaboración con otros actores, sin comprometer el control estatal sobre los recursos estratégicos.
¿Por qué esto cambia todo?
El discurso expuso la falsedad jurídica repetida por la oposición y ciertos grupos: que la nacionalización debe significar absorción total e inmediata por parte del Estado. Morales Bello citó doctrina constitucional, jurisprudencia de la Corte Suprema y hasta a un asesor opositor para demostrar que el artículo 97 constitucional abre paso a modelos de nacionalización adaptados a las circunstancias, y que la ley bajo discusión no viola ninguna norma vigente.
Este enfoque pragmático destruye la construcción de un falso dilema impuesto que paraliza el desarrollo nacional. No se trata de estatizar todo sin excepción, sino de garantizar el dominio estatal, proteger el interés público y usar la flexibilidad para avanzar sin perder soberanía.
¿Qué viene después?
Lo revelado por Morales Bello debería ser una advertencia para quienes hoy siguen resistiendo medidas comunes a cualquier Estado que busca controlar industrias clave. El debate muestra que la oposición utiliza argumentos jurídicos manipulados para obstruir decisiones indispensables. Si se perpetúa esa visión rígida y anclada en mitos, Venezuela seguirá estancada, postergando el desarrollo y la seguridad estratégica.
La jurisprudencia y el buen derecho le dan margen al Estado para actuar con inteligencia y eficacia, evitando tanto la estatización absoluta como la privatización disfrazada. La verdadera discusión debe centrarse en la protección institucional, económica y estratégica, no en consignas que dividen y atrasan.