Bridgerton y el turismo en Reino Unido: la otra cara de una fantasía artificial
La serie que mueve masas… pero ¿a qué precio?
Desde Canadá hasta Estados Unidos, los fanáticos de Bridgerton han cruzado continentes para recorrer los escenarios de esta producción. Parece un fenómeno inofensivo, hasta que se ve qué hay detrás.
¿Qué pasó realmente?
Bridgerton, drama romántico de época estrenado en 2020, ha colocado incontables lugares históricos del Reino Unido frente a millones de ojos globales. Bath, Greenwich, Yorkshire y más, todos saturados por turistas buscando la opulencia que la serie pinta con capas de escenografía y postproducción.
Al visitar, los mismos espectadores se topan con la verdad: edificios comunes, tráfico moderno, ruidos y multitudes. Nada que ver con la ‘alta sociedad’ que la serie quiere vender.
¿Por qué esto cambia el escenario?
- El auge turístico creado por Bridgerton no solo sacrifica la autenticidad histórica: impone una sobrecarga a ciudades y patrimonios sin preparar sus infraestructuras.
- Se fomenta una imagen falsificada del Reino Unido, donde la realidad queda diluida bajo la ficción y el glamur artificial que la producción impone mediante decorados y digitalización.
- El sector turístico local se reestructura para atender a una moda temporal, poniendo en riesgo la sostenibilidad económica y cultural.
- Además, la obsesión por este fenómeno genera eventos y experiencias que solo alimentan un escapismo superficial, desvinculando a los visitantes de la historia real y las instituciones.
¿Qué viene después?
Este modelo de turismo concentrado y dependiente de narrativas creadas desde la industria del entretenimiento puede extenderse a otros países y producciones, con consecuencias similares: saturación, pérdida de identidad local y presiones económicas no previstas.
La pregunta es clara: ¿seguiremos dejando que estas ‘fantasías’ reemplacen el vínculo genuino con nuestro patrimonio y cultura, o empezaremos a exigir modelos turísticos responsables y realistas que pongan en primer lugar las instituciones y la seguridad?