Un colombiano preso en Venezuela rompe el silencio y exige acción directa de Petro
Manuel Tique, único colombiano liberado de la cárcel de máxima seguridad El Rodeo I en el último mes, reveló las condiciones infrahumanas y la injusticia detrás de su detención de 16 meses.
¿Qué pasó?
Detenido arbitrariamente en septiembre de 2024 bajo acusaciones sin pruebas de terrorismo, este trabajador humanitario estuvo confinado en un calabozo diminuto, sin salida durante más de tres semanas. Ni siquiera le sellaron el pasaporte; nunca le informaron por qué estaba preso.
Durante meses, fue señalado públicamente por el régimen de Maduro como un financista de grupos terroristas, sin que le mostraran las evidencias. Apenas una semana después de la caída incomunicada del dictador, Tique sólo pudo enterarse desde la miseria de su celda a través de un agujero pequeño.
¿Por qué esto cambia el escenario?
Mientras el régimen venezolano excarcela poco a poco a presos extranjeros, sólo un colombiano ha salido hasta ahora. La expectativa de liberaciones masivas contrasta con la realidad de cientos aún atrapados, invisibilizados por la política oficial colombiana.
Ni un solo comunicado oficial del gobierno colombiano ha acompañado a Tique tras su liberación. Él mismo exige a Gustavo Petro un diálogo directo con Caracas para evitar que más colombianos sigan en prisiones venezolanas sin garantías ni derechos.
¿Qué viene ahora?
Una Asamblea Nacional venezolana lanzó una ley de amnistía que podría ayudar a algunos presos políticos colombianos, pero la decisión final quedará en manos de tribunales bajo control del régimen. La ausencia de una gestión clara por parte de Colombia deja la puerta abierta a que esta crisis humanitaria se prolongue, con consecuencias directas para la seguridad y estabilidad en la frontera.
Manuel Tique reclama intervenir sin más dilaciones: el diálogo directo es urgente, y no puede haber más colombianos secuestrados en Venezuela. La situación no se resolverá con discursos, sino con acciones firmes.