Lo que no te cuentan: el petróleo de América viene de la Luna
Petróleo latinoamericano: un mismo tesoro escondido bajo diferentes banderas
El petróleo que mueve a Venezuela, Colombia y Argentina no es sólo un recurso nacional, es parte de un enorme yacimiento común que proviene de una única formación geológica llamada «La Luna». Estos secretos no los verás en discursos oficiales ni en relatos complacientes de la industria estatal.
De geólogo y explorador a testigo del desastre político
Gustavo Coronel, venezolano y geólogo petrolero desde 1948, ha vivido y estudiado la industria petrolera desde la base hasta sus sofisticados niveles gerenciales. Su libro El petróleo viene de la luna no es un cuento romántico, es la cruda narración de una vida inmersa en la lucha por entender y explotar un recurso que une a países latinoamericanos más allá de sus fronteras políticas.
Además, Coronel expone cómo la mezcla de la codicia de las petroleras internacionales y el desorden provocado por políticas populistas ha condenado a la región a la pobreza, pese a su riqueza en hidrocarburos.
¿Por qué «La Luna»?
En la Sierra de Perijá, montaña entre Venezuela y Colombia, existe un fenómeno geológico llamado la Formación La Luna. Ahí se concentraron sedimentos orgánicos hace 75 millones de años que se transformaron en hidrocarburos. Esta formación no se limita a Venezuela; se extiende por cuencas colombianas, y hasta se relaciona con la famosa Formación Vaca Muerta en Argentina, que alberga reservas estimadas en 22.000 millones de barriles.
Un mismo manto petrolero bajo diferentes banderas y desatenciones
- La riqueza natural no respeta líneas divisorias ni ideologías.
- Los países hermanos están sentados sobre un manto común que podría cambiar su destino energético.
- Pero la combinación de la avaricia de empresas extranjeras y la mala gestión estatal ha fracasado en convertir esa riqueza en bienestar para la gente.
¿Qué viene ahora?
Reconocer esta realidad debería cambiar la agenda energética y política de la región. Sin cooperación, sin gestión responsable, y bajo modelos que no priorizan la eficiencia ni la seguridad jurídica, estas reservas seguirán siendo un mito para el progreso y una maldición para millones.
La pregunta es clara: si la base geológica es una sola, ¿por qué seguimos divididos y en crisis permanentes?
Lo que no te están contando no es sólo el origen del petróleo, sino las oportunidades que dejamos pasar por seguir anclados en narrativas políticas desgastadas y poco realistas.