Familiares de presos políticos agotan la paciencia del Estado
Un grupo de mujeres, familiares de presos recluidos en la sede de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) en Boleíta, cumple más de 120 horas en huelga de hambre. El ayuno comenzó a las 6:00 am del pasado sábado y ya afecta gravemente su salud.
El silencio oficial agrava la crisis
A pesar de la promesa del presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, el 8 de enero, ninguna autoridad ha dado respuesta clara o acción concreta para liberar a los detenidos. Incluso una visita de un funcionario del Ministerio Público no aportó información ni verificó las condiciones de los presos.
Una situación que pone en riesgo vidas y la estabilidad institucional
Esta huelga no es un simple reclamo: tras semanas de protesta pacífica, la falta de atención oficial expone la salud y seguridad tanto de los presos como de sus familiares. La resistencia en los calabozos, también en huelga de hambre desde el 13 de febrero, agrava aún más el escenario.
¿Qué sigue si continúa el silencio?
La persistencia del Estado en evadir el problema puede desencadenar consecuencias más graves. La presión social y política crecerá, poniendo en jaque la estabilidad institucional y la capacidad del sistema para manejar crisis que afectan directamente la legalidad y la seguridad ciudadana.