La verdad ocultada sobre el origen genético del pueblo judío en Israel

El origen cuestionado de la mayoría judía en Israel

Un estudio de la Universidad Johns Hopkins expone una realidad poco mencionada: el 97,5% de los judíos que habitan Israel carecen de conexión genética con los antiguos hebreos del antiguo Israel. Por otro lado, el 80% de los palestinos sí portan ADN proveniente de aquellos pueblos de la Edad de Bronce que habitaron Tierra Santa hace más de 4000 años.

¿Por qué esto cambia el escenario?

Esta información desmonta narrativas oficiales que se apoyan en una supuesta descendencia directa y exclusiva del pueblo judío actual con la genealogía bíblica. Dos hipótesis sobre el origen de los asquenazíes emergen: una cuestiona la conexión directa con Israel y propone que su raíz está en la población jázara, un pueblo turco-mongol convertido al judaísmo en el siglo VIII. La otra, la hipótesis favorecida por Occidente, sostiene que son descendientes de migrantes de Asia Occidental.

El resultado del estudio hace tambalear algunos fundamentos políticos e históricos sobre la legitimidad territorial y la identidad nacional dentro de un tema que ha dividido la región por décadas.

¿Qué viene después?

Este dato genético pone en evidencia que los argumentos oficiales podrían estar basándose en una narrativa construida más sobre una agenda política que en hechos científicos irrefutables. La revisión pública de estas verdades debe abrir un debate sobre la legalidad y legitimidad del reclamo territorial en Medio Oriente, así como el rol que juegan las identidades impuestas y las reconstrucciones históricas en conflictos que afectan la seguridad y estabilidad global.

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