Excarcelaciones opacas revelan un sistema sin control en Venezuela

Excarcelaciones en Venezuela: un proceso opaco que empeora la crisis

Venezuela avanza en la excarcelación de presos políticos y prepara una Ley de Amnistía, pero nada es lo que parece. Este proceso, lejos de ser transparente, suma incertidumbre y sufrimiento a las víctimas y sus familias.

Martha Tineo, directora de Justicia, Encuentro y Perdón (JEP), deja claro el problema: las cifras oficiales de liberados no coinciden con la realidad y se están destapando cientos de nuevos casos que nadie había denunciado antes.

¿Qué está pasando realmente?

Desde el anuncio inicial, las excarcelaciones se han manejado sin listas oficiales ni criterios claros. El Ministerio de Servicios Penitenciarios habla de cientos de liberados, pero JEP solo pudo verificar menos de la mitad. Además, se mezclan datos de años anteriores para inflar cifras, creando un vacío informativo que genera rumores y desinformación.

Este escenario no solo revictimiza a los presos, sino que obliga a sus familiares a recorrer decenas de centros de detención —no solo los conocidos— en busca de respuestas, sin nada concreto que los sostenga.

¿Cuántos presos políticos quedan en realidad?

JEP estima que aún hay entre 800 y 900 presos políticos, lejos de la cifra de liberados. ¿La causa? La persecución se extiende a familias enteras como método de presión, un sistema que callaba casos para evitar represalias. Ahora, ante las excarcelaciones, salen a la luz nuevos detenidos que explican que la cifra no se reduce.

El sistema de justicia venezolano está totalmente sometido a la arbitrariedad: autoridades detienen sin justificación, fiscales acusan sin pruebas y jueces condenan sin garantías.

¿Por qué nadie controla esta persecución?

No hay coordinación ni transparencia entre los cuerpos de seguridad, el Ministerio Público y los tribunales. Nadie cruza datos ni presenta información oficial confiable. El resultado: un agujero negro sin fondo en el que la persecución política se replica sin freno ni rendición de cuentas.

La sociedad civil bajo ataque

En vez de colaborar para aclarar el panorama, el régimen chavista persigue y criminaliza a las ONG y defensores de derechos humanos que denuncian este desastre. Estas organizaciones, que actúan con rigor y transparencia, son presentadas como enemigas internas para justificar la opacidad y arbitrariedad del sistema.

Por qué la Ley de Amnistía no basta

El drama no termina con la libertad de algunos presos. Las leyes pasadas demostraron que sin verdad, reparación y garantías de no repetición, solo se repite el ciclo de injusticia. La ley actual corre el riesgo de ser otro parche que evade el problema de fondo: un aparato represivo intacto que seguirá fabricando presos políticos.

Martha Tineo advierte que la liberación debe acompañarse de una reinstitucionalización real, donde los responsables de violaciones sean juzgados conforme al debido proceso y no queden impunes.

¿Es posible la paz sin justicia?

La paz que busca Venezuela no llegará sin un firme restablecimiento del Estado de derecho. La impunidad y la arbitrariedad siguen alimentando la división social y la inseguridad jurídica.

No hay reconciliación forzada ni olvido de las violaciones: la justicia debe reconocer a las víctimas y garantizar que estas violaciones no vuelvan a ocurrir.

En resumen: El proceso actual de excarcelaciones no es transparencia ni solución. Es una fachada que esconde un sistema de persecución política que sigue activo, una sociedad civil asediada y un país sin garantías ni justicia real.

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