Trinidad y Tobago desafía el escenario político y busca reactivar proyectos clave con Venezuela
El gobierno de Trinidad y Tobago mantiene planes firmes para reactivar dos proyectos estratégicos de gas en alta mar con Venezuela, en medio de un contexto político turbulento. Estos proyectos, con operaciones a cargo de Shell, BP y la Compañía Nacional de Gas de Trinidad, podrían ser un punto de inflexión para su economía.
Lo que pasó y no se cuenta
Los desarrollos energéticos fueron suspendidos el año pasado, a pedido de la presidenta interina venezolana Delcy Rodríguez, tras acusaciones de Venezuela contra Trinidad por colaborar con Estados Unidos en un intento de derrocamiento de Maduro. Sin embargo, la planificación continúa y la aprobación tácita de la administración estadounidense, lejos de sancionar, abre la puerta a su reactivación.
¿Por qué esto cambia las reglas del juego?
Si estos proyectos avanzan, Trinidad y Tobago aseguraría gas para sus industrias de gas natural licuado y petroquímica, sectores vitales para su economía y estabilidad energética. Paralelamente, busca diversificar su petróleo con nuevos acuerdos, incluyendo negociaciones con Guyana para reabrir una refinería clave, en un movimiento que contradice las voces que presionan para aislar a Venezuela.
Lo que viene: un nuevo mapa energético regional
Estados Unidos ha comenzado a flexibilizar sanciones contra Venezuela para favorecer inversiones millonarias postcaptura de Maduro, ahora desplazado. La consolidación del nuevo liderazgo bajo Delcy Rodríguez favorece la reactivación de proyectos binacionales, adelantando un cambio en la dinámica energética y geopolítica del Caribe y América Latina que pocos están advertiendo.