Petro desvía culpas y evita admitir fallas de su gobierno en tragedia del niño Kevin Acosta
El presidente colombiano lanzó una narrativa que oculta el verdadero problema: la ausencia de respuestas estatales eficientes en salud pública.
¿Qué ocurrió?
El niño hemofílico Kevin Acosta murió tras no recibir a tiempo un medicamento vital. Petro afirmó que la madre rechazó una cirugía recomendada y cuestionó que permitiera al niño andar en bicicleta, responsabilizando así a la familia y minimizando el rol del sistema de salud.
¿Por qué esto cambia el escenario?
Esta postura desestima la falla central: la interrupción del suministro de Emicizumab causada por la entidad encargada (Nueva EPS) y la incapacidad del gobierno para garantizar tratamientos oportunos. Mientras el presidente apunta a decisiones familiares, ignora el colapso institucional que dejó sin medicamento a un menor con una enfermedad grave.
¿Qué podría pasar después?
- Las investigaciones sobre la muerte aún están abiertas, pero la narrativa oficial ya intenta controlar daños desviando responsabilidades.
- Sin cambios urgentes en la administración y supervisión del sistema de salud, casos similares seguirán ocurriendo.
- La sociedad debe exigir claridad, no discursos que justifican la negligencia estatal.
El drama de Kevin Acosta revela un Estado que rehúye sus obligaciones básicas y prefiere culpar a las víctimas. Hasta cuándo dejar que esta agenda política evada la verdad y la justicia?