La trampa de la dependencia: ¿Por qué Venezuela no avanza?

¿Por qué Venezuela sigue estancada pese a sus recursos?

El problema no es solo economía, es una dependencia política estructural que nadie quiere enfrentar.

Gastón Parra Luzardo lo explicó hace décadas: Venezuela crece sin desarrollar porque sus relaciones de producción están atadas a intereses externos, principalmente de Estados Unidos y sus aliados. Más allá de la nacionalización petrolera, el control privado y la división del trabajo global mantienen al país subordinado.

Esta no es una cuestión económica aislada: es la base que impide cualquier estrategia nacional verdadera. La propiedad privada en sectores claves, fuera del petróleo, sigue marcada por esa dependencia histórica, reforzando la subordinación a las metrópolis económicas.

¿Qué significa esto para el futuro?

  • Sin un replanteo real de las relaciones productivas y su control, Venezuela seguirá atrapada en ciclos de crecimiento sin desarrollo.
  • Las soluciones superficiales o copiadas de modelos externos no abordarán la raíz del problema.
  • La llamada «modernización» o «sustitución de importaciones» choca con la estructura imperialista instaurada desde 1492, que sigue vigente en la práctica.

El escenario exige un debate profundo sobre quién controla la economía y con qué propósito. De lo contrario, la dependencia seguirá dictando el destino político y económico del país, lejos de los verdaderos intereses nacionales.

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