El Artículo 7 que amenaza con bloquear la amnistía política

El artículo 7 está jugando en contra de la amnistía que esperan presos y exiliados

La libertad de los presos políticos y el regreso seguro de los exiliados no pueden esperar un «momento perfecto». Sin embargo, el artículo 7 de la Ley de Amnistía abre la puerta a interpretaciones que podrían dejar a estas personas en prisión o exilio indefinidos.

Qué está pasando realmente

Algunos sectores oficiales interpretan este artículo para exigir que los exiliados primero se «pongan a derecho» ante tribunales, una condición que distorsiona el propósito real de una amnistía: cerrar heridas y restaurar derechos, no prolongar el enfrentamiento bajo un lenguaje jurídico confuso.

  • El texto está plagado de errores formales que generan ambigüedades.
  • Mide beneficiarios, establece condiciones y menciona garantías constitucionales en un solo artículo, mezclando conceptos que deben ser separados.
  • Esto permite que la libertad sea vista como un resultado condicional, no como el punto de partida.

Por qué esto cambia el juego

Una ley ambigua abre la puerta al abuso y a decisiones arbitrarias contra quienes más necesitan protección. En vez de garantizar libertad inmediata, el artículo permite interpretaciones que mantienen la prisión y el exilio bajo nuevas formas.

Qué debería ser el artículo 7 para evitar esta trampa

Debe quedar claro que la amnistía cubre a todos los perseguidos políticos sin exigir comparecencia previa ni limitación de la libertad personal. Los exiliados deberían poder acceder mediante apoderados judiciales, garantizando libertad durante todo el proceso.

Pero ni siquiera una redacción perfecta garantiza justicia si el sistema judicial carece de independencia real. Sin jueces autónomos y fiscales imparciales, la ley será letra vacía y la reconciliación, un espejismo.

El verdadero riesgo

Cuando llegue el momento de aplicar esta ley, solo quedará la interpretación jurídica. Si el artículo 7 sigue siendo ambiguo, la amnistía dejará de ser una solución y se transformará en un mecanismo para mantener el control político sobre quienes deberían ser liberados.

¿Liberará realmente presos y exiliados o solo cambiará la forma de mantenerlos bajo vigilancia y amenaza? Esta es la pregunta final que debe pesar en cualquier debate serio.

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