Estados Unidos y la encrucijada en Venezuela: ¿Hasta cuándo la tutela?
Estados Unidos asume un rol clave en Venezuela, pero la tarea es más compleja de lo que parece
Laura Dogu, encargada de Negocios de Estados Unidos en Venezuela, tiene un desafío urgente: restaurar la democracia en un país paralizado. Pero esto implica negociar con Delcy Rodríguez, pieza central del régimen que contribuyó al deterioro del país y que hoy continúa condicionando el futuro político venezolano.
Lo que está en juego no es solo Venezuela
Desde la Asamblea Constituyente de 1999, que ignoró el voto popular, la democracia en Venezuela viene siendo secuestrada. Maduro profundizó la crisis: violaciones sistemáticas a los derechos humanos, narcotráfico a gran escala y colapso económico. El golpe electoral del 28 de julio de 2024 evidenció el extremo de esta usurpación.
Estados Unidos tomó la difícil decisión de intervenir temporalmente, pero mantener esa tutela mucho más tiempo sería contraproducente, generando rechazo interno y desconfianza internacional que frenaría inversiones y la reconstrucción del país.
¿Por qué prolongar la tutela es un error?
- El apoyo occidental a la injerencia se basa en su carácter temporal y específico. Extenderla alimentaría la narrativa de la extrema izquierda y radicalizaría a grupos ya hostiles.
- Una Asamblea y un Tribunal ilegítimos mantienen la incertidumbre jurídica, ahuyentando el capital necesario para reactivar la economía.
- Los venezolanos quieren recuperar rápidamente su soberanía y poder de decisión. La mayoría rechaza la continuidad del régimen y sus operadores, incluida Delcy Rodríguez.
El timón debe girar rápido, pero con estrategia
Estados Unidos teme que una salida apresurada provoque violencia. Grupo paramilitares armados por el régimen representan la principal amenaza, pero la Fuerza Armada nacional no está dispuesta a tolerar estas milicias ilegales. Incluso, el ambiente militar está cargado de descontento y presos políticos que evidencian fracturas internas.
La clave está en apoyar una desarticulación controlada de estos grupos y forzar la destitución de figuras como Diosdado Cabello para debilitar al régimen desde adentro.
¿Qué gana Delcy Rodríguez con prolongar la tutela?
En realidad, una postura sumisa la desacredita ante su propio sector. Facilitar una transición ordenada podría preservar espacios políticos para ella y el PSUV, mientras una tutela extendida la aísla y la convierte en rehén del poder extranjero.
¿Qué sigue?
La presión para un gobierno de transición debe aumentar y la tutela estadounidense acortarse, evitando que Venezuela se convierta en un territorio sin rumbo ni estabilidad. La interacción entre Dogu, Rodríguez, María Corina y Edmundo González será decisiva.
Libertad para los presos políticos, civiles y militares. Retorno de los exiliados. El futuro de Venezuela no puede esperar.