Presos políticos en Zona 7 enfrentan presión directa para romper huelga de hambre
Familiares denuncian que las autoridades del centro policial conocido como Zona 7 están obligando a los presos políticos a comer bajo amenaza de castigos.
Petra Vera, familiar de uno de los detenidos, alertó a través de redes sociales que el director del penal, el señor Sifontes, impone esta presión como medida para interrumpir la protesta pacífica iniciada por los presos.
Qué está ocurriendo realmente en Zona 7
Los detenidos mantienen una huelga de hambre como forma de protesta. En respuesta, la administración del centro les advierte que si no ceden, serán trasladados a celdas de aislamiento como castigo.
Esta estrategia evidencia una vulneración directa de derechos básicos, poniendo en riesgo la integridad física y legal de los reclusos.
La situación trasciende y afecta a sus familias
Ante esta presión, familiares también comenzaron una huelga de hambre afuera del recinto, en apoyo a los presos y para denunciar las condiciones. Ya reportan problemas de salud derivados de esta medida.
Por qué esto cambia el escenario político y social
La respuesta autoritaria ante una protesta pacífica vuelve a evidenciar las fallas en el respeto de la ley y los derechos humanos en el sistema de detención. No es solo un conflicto interno: es un problema que revela la fragilidad institucional y falta de garantías.
¿Qué sigue?
Si las autoridades persisten con estas tácticas, el conflicto puede escalar con más presión social y críticas nacionales e internacionales. La única salida lógica es respetar la huelga, garantizar derechos y liberar a los presos que han sido detenidos bajo esta controversial agenda política.