El doble juego de Delcy Rodríguez: Abrazos con Trump y discursos antiimperialistas

Doble discurso que confunde y redefine el poder en Venezuela

La presidenta interina, Delcy Rodríguez, protagoniza un giro inesperado: mientras condena la «intervención extranjera» tras la captura de Nicolás Maduro, estrecha lazos con funcionarios de la administración Trump, incluido el secretario de Energía de EE.UU., Chris Wright.

¿Qué está pasando?

El 12 de febrero en la Faja Petrolífera del Orinoco quedó en evidencia lo que los analistas llaman “esquizofrenia discursiva”: un gobierno que rechaza a Estados Unidos en público, pero negocia con rapidez reformas que Washington exige para controlar la industria petrolera venezolana.

Desde Caracas, las calles están llenas de propaganda que exige el regreso de Maduro y su esposa, presos en EE.UU. acusados de narcotráfico. La consigna «Bring them back» se viraliza en medios estatales junto a mensajes que muestran respaldo a Delcy Rodríguez y llaman a mantener el legado chavista, sin embargo todo esto no pasa de ser una fachada.

¿Por qué esto cambia el escenario?

El gobierno interino necesita mostrar continuidad con el chavismo para mantener la base política, pero en paralelo impulsa reformas económicas y legales acordadas con EE.UU., como la reforma petrolera y una ley de amnistía. Esta doble estrategia busca asegurar la permanencia de Delcy Rodríguez en el poder junto a la apertura a capitales y el levantamiento de sanciones.

Según expertos, esta maniobra confiesa sin decirlo que el ciclo de Chávez-Maduro terminó y que el futuro se negocia a puerta cerrada con Washington. El respaldo público del Ejército juega a dos bandas: reafirma lealtad al chavismo para no perder apoyo interno, y envía señales a EE.UU. de compromiso con la nueva dirección.

¿Qué puede venir después?

  • El gobierno interino continuará dialogando con Estados Unidos para obtener recursos y legitimidad económica, dejando de lado la retórica antiimperialista.
  • La liberación de Maduro y Cilia Flores sigue siendo un discurso simbólico, no una verdadera prioridad política.
  • El equilibrio entre sostener la narrativa chavista y avanzar en reformas liberales será clave para la estabilidad de Delcy Rodríguez y su grupo.
  • Las instituciones y sectores militares se alinearán más con Washington, acelerando cambios en el control de la industria petrolera y la estructura política venezolana.

En definitiva, Venezuela se mueve hacia un escenario donde la continuidad en el poder se sostiene con acuerdos prácticos, no con los discursos que predominan en la plaza pública. La verdadera historia detrás de la “resistencia” oficial es una alianza pragmática con Estados Unidos que pocos se atreven a revelar.

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