El Carnaval que Oculta el Nuevo Desgobierno Venezolano

El Carnaval que vimos desapareció. ¿A qué se parece ahora?

El Carnaval llegó, pero ya no es lo que fue. Antes, en Venezuela, las comparsas tienen historia, fama y tradición. Carúpano, Caracas, La Guaira; lugares donde la fiesta tenía alma, música, y escenas auténticas que reflejaban a su gente.

Hoy, lo que debería ser una celebración cultural tiene más semblanza con un tablero político en disputa. Las auténticas comparsas han sido reemplazadas por figuras que promueven una agenda política desde cada tribuna. Ya no hay disfraces inocentes ni música común: hay actores que representan interés y poder.

Desde Miraflores, la misma dictadura que vulnera las instituciones nacionales busca disfrazar su vocación autoritaria con un falso discurso de paz. En las calles, las comparsas incluyen desde politicastros sin rumbo hasta figuras que parecen sacadas de una obra incomprensible, marcas de un régimen fracturado y sin visión.

Las verdaderas consecuencias de este cambio no son solo culturales; están en la pérdida de identidad, en la descomposición institucional y en la división social que impulsa el actual desgobierno. La fiesta popular, antes unificadora, se convirtió en otro escenario para la confusión y el enfrentamiento.

¿Estamos viendo el entierro de las tradiciones venezolanas?

Si no se recupera el sentido común y el respeto institucional, el Carnaval seguirá siendo un reflejo de un país en retroceso, donde las mascaradas no son disfraces, sino máscaras para ocultar la crisis política y moral que atraviesa Venezuela.

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