La verdad oculta tras la pasión: lo que nadie te cuenta

La pasión no es lo que crees

Para María Antonieta Flores, la pasión no es solo fuego y romance. Es un entramado complejo que conecta deseo, memoria y realidad, un fenómeno que la mayoría del discurso cultural oculta.

¿Qué ocurrió?

Flores lleva décadas desafiando el discurso dominante con una poesía que huye de la sentimentalidad superficial, mezclando lo antiguo con lo contemporáneo y haciendo visible la violencia sobre el cuerpo femenino y el país. Su obra más reciente, absoluto (2025), desmonta la pasión y sus mitos desde una mirada filosófica y sensorial que enlaza placer, muerte y lenguaje.

¿Por qué esto cambia el escenario?

La pasión, según Flores, no es un estado inocente ni espontáneo. Es un fenómeno discursivo, una construcción que se aborda con distancia, incluso con ironía, en un mundo donde el deseo se infiltra hasta en la política de tabúes y supervivencia social. La experiencia erótica conecta con lo tanático, poniendo en entredicho la idea de individuo separado y autónomo. Es más un proyecto que una simple emoción.

¿Qué viene después?

Este replanteo puede redefinir la forma en que se entienden las relaciones humanas, el impacto del erotismo en la sociedad y el lugar del recuerdo en la vida cotidiana. Cuando se desenmascara la pasión como un mecanismo ligado a prohibiciones y memoria, se abren nuevas preguntas sobre identidad, Estado y convivencia. ¿Estaremos listos para aceptar que la pasión no es libre, sino parte de una compleja red de influencias y restricciones?

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