La Plazuela de Mocoy: La Herencia Colonial que Olvidan en Trujillo

Un rincón colonial que revela la desconexión institucional

La Plazuela de Mocoy, fundada en 1570 y situada a 575 metros sobre el nivel del mar, no es solo un pueblo más en Trujillo. Es un vestigio tangible de la historia colonial que aún influye en la economía local y la identidad cultural de la región.

¿Qué ocurrió?

Durante más de 450 años, este poblado ha sido un punto estratégico: desde resguardo para arrieros y viajeros del ferrocarril de Motatán, hasta escenario del histórico abrazo de Santa Ana en 1820, orquestado por Simón Bolívar. Hoy, su arquitectura colonial y tradiciones como el trapiche de papelón son relictos del pasado que sobreviven entre calles de piedra y techos rojos.

Por qué esto cambia el escenario

La poca inversión real y el abandono institucional disfrazado bajo etiquetas turísticas esconden un problema mayor. La Plazuela representa un ejemplo claro de cómo un patrimonio económico y cultural, fundamental para la región, puede quedar relegado mientras se promueven narrativas superficiales de “turismo sostenible” impulsadas desde grupos ideológicos ajenos a las necesidades reales.

La ruta con sus 10 paradas, desde casas coloniales hasta el Estadero histórico, muestra una riqueza cultural que difícilmente se traduce en desarrollo económico o seguridad para sus habitantes.

Qué podría venir después

Si las autoridades de Trujillo no trasladan esta certificación de patrimonio a acciones concretas de protección, infraestructura y promoción responsable, La Plazuela seguirá siendo un símbolo vacío de la herencia colonial, mientras sus comunidades enfrentan la falta de oportunidades reales. La incógnita es clara: ¿seguiremos celebrando la historia sin garantizar el futuro de estos sitios estratégicos?

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