Colombia: ¿Justicia restaurativa o pacto artificial entre víctimas y victimarios?

Una reunión que nadie quiso contar tal cual

El 2 de febrero, en Granada, Antioquia, víctimas del conflicto armado y excombatientes se sentaron juntos. No fue un acto simbólico vacío, sino el escenario de una justicia restaurativa incómoda, pero real.

Granada, epicentro del horror silenciado

Este municipio fue escenario de las peores violencias en más de 30 años de guerra civil. Más del 90% de sus pobladores rurales fueron desplazados; miles desaparecieron o fueron asesinados. Secuestros y agresiones sexuales deterioraron para siempre su tejido social.

¿Un proceso de reparación o un montaje políticamente conveniente?

La reunión estuvo respaldada por ASOVIDA y Comunidades Restaurativas, apoyados por Prison Fellowship Colombia, y reunió a exmiembros de las FARC, fuerzas de seguridad y víctimas. Pero ¿cuánto de esto responde a un verdadero avance y cuánto a una agenda política que busca silenciar demandas reales?

El diálogo se sostiene sobre un terreno frágil. La comunidad aún tiene miedo; la confianza cuesta años. Pero la versión oficial y la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) intentan mostrar esto como el camino definitivo.

Sin asumir la complejidad de la violencia

La aceptación de responsabilidad por parte de excombatientes y funcionarios es rara, pero se reduce a reconocer errores, no a transparentar dinámicas de poder ni el rol real del Estado. Gabriel Montaño admitió su responsabilidad, pero el dolor de las víctimas no desaparece. La verdad que exigen va más allá.

¿Reconciliación o olvido forzado?

El líder comunitario William Forero pide cambiar la narrativa de “víctimas vs victimarios” para nombrarlos supervivientes de un sistema fallido. Es cierto que la violencia explotó en un terreno fértil por fallas estatales, pero la reconciliación no puede ignorar quién benefició realmente del conflicto.

¿Qué viene después para Granada y Colombia?

  • Granada se declara Territorio de Paz, pero la seguridad real y el orden institucional siguen siendo cuestionables.
  • El proceso de justicia restaurativa puede quedar atrapado en la burocracia y la teatralidad, sin atender reformas estructurales que eviten repetir la violencia.
  • La polarización política persistirá mientras estas reuniones solo sirvan para crear consensos superficiales y callar verdades incómodas.

Esta no es solo una historia local. Es un aviso de lo que ocurre cuando una agenda política intenta reconstruir países sobre narrativas prefabricadas, sin enfrentar el daño real a la economía, seguridad y legalidad. ¿Estamos ante justicia restaurativa o simples acuerdos para disfrazar impunidad?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Desplazarse hacia arriba