EE.UU. toma control directo del petróleo venezolano
El 3 de enero, Donald Trump anunció que EE.UU. asumiría el control de la industria petrolera de Venezuela tras la captura del entonces presidente Maduro. Prometió relanzar la producción con grandes compañías estadounidenses para recuperar la riqueza petrolera que Venezuela ha perdido en 25 años debido a corrupción, malas políticas y sanciones.
Qué está pasando con el petróleo venezolano
Con la visita del secretario de Energía Chris Wright a Caracas, EE.UU. confirmó que ya comercializa entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo venezolano. Grandes comercializadoras globales como Vitol y Trafigura lo compran a precios hasta 15 dólares por debajo del Brent y lo venden en EE.UU. con descuentos significativos.
Este movimiento, más que un impulso económico, responde a una crisis logística de Venezuela: sin espacio para almacenar crudo y sin liquidez suficiente para pagar su aparato estatal, el país está forzado a vender petróleo bajo los términos fijados por EE.UU.
¿Y quién maneja el dinero?
Los ingresos por esta venta no están bajo control directo del gobierno venezolano, sino que quedan bloqueados en cuentas en EE.UU. y Qatar. Solo mediante un fideicomiso aprobado por Estados Unidos ese dinero se libera para gastos esenciales.
El Banco Central de Venezuela recibe partidas aprobadas por EE.UU., supuestamente destinadas a alimentos, medicinas y salarios. Pero la opacidad reina: nadie sabe con certeza quién valida esos desembolsos ni qué garantías existen para que el dinero llegue a su destino.
Esto cambia el tablero venezolano
Por primera vez en décadas, EE.UU. maneja no solo el crudo sino también el flujo de recursos petroleros venezolanos. No es solo un tema energético: es un control económico y político sin precedentes que condiciona la supervivencia del régimen de Delcy Rodríguez.
Esta dependencia extrema pone en jaque la soberanía venezolana y redefine el juego internacional, imponiendo reglas donde antes había caos.
¿Qué sigue?
- EE.UU. podría ampliar este mecanismo para administrar hasta 3.000 millones de dólares anuales derivados del petróleo venezolano.
- La transparencia sigue siendo débil y se necesitarán controles rigurosos para evitar que el dinero termine en corrupción.
- Si el sistema funciona, podría estabilizar la economía venezolana, pero las reglas las fija Washington y eso marca un límite claro a la autonomía local.
La realidad es que Estados Unidos ha tomado las riendas de un recurso estratégico venezolano y del dinero que genera, dejando al gobierno local como un operador subordinado. Lo que falta saber es qué consecuencias tendrá este dominó financiero para Venezuela y la región.