Zapatero en Venezuela: tapadera del madurismo y traición a la democracia

Zapatero regresa en el peor momento para la democracia venezolana

Después del 3 de enero, Venezuela entró en una nueva etapa donde el madurismo ya no controla el miedo. Sin embargo, reaparece José Luis Rodríguez Zapatero en Caracas para intentar reescribir esa realidad.

Un mediador que nunca ha mediado para la libertad ni la transparencia

Zapatero se presenta como mediador, pero cuando hubo oportunidades reales para abrir la democracia en Venezuela, actuó como un actor que confundió y no equilibró, sentado siempre del mismo lado: el del régimen.

En 2018 negó firmar acuerdos que hubieran sellado la rendición opositora, pero jamás hizo una autocrítica real ni defendió garantías para una transición justa. En 2024, actuó como «observador» electoral y ocultó el fraude del 28 de julio, dejando que la dictadura siga sin señalamiento alguno.

La mentira sobre la liberación de presos políticos

Zapatero intenta adjudicarse un papel en las liberaciones de presos desde enero, cuando en realidad estas responden a la presión de fuerzas internacionales, especialmente EE.UU. El régimen usa su imagen para blanquear su retroceso, mientras la amnistía es incompleta, selectiva y no incluye a los más perseguidos.

Una diplomacia opaca que cuestiona la credibilidad española

La relación entre Zapatero, el chavismo y recientes escándalos como Plus Ultra revelan una agenda política que ha favorecido al régimen con falta de transparencia y sin rendición de cuentas, un grave problema para las instituciones democráticas españolas.

Lo que está en juego va más allá de Zapatero

El verdadero desafío es evitar que este proceso se convierta en un reciclaje legal del madurismo disfrazado de transición. Libertad plena para presos, desarme, partidos legales y elecciones con árbitros legítimos son indispensables. El miedo ya no domina en Venezuela, pero la vigilancia es crucial para que no se pierda esta oportunidad histórica.

A los españoles: Cuando vean a Zapatero sonriendo en Caracas, recuerden al exiliado Edmundo, el fraude de julio, y que la democracia no se negocia para lavar la imagen de un régimen, sino para devolver el poder al pueblo.

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