Proceso electoral bajo lupa: 99% de asambleas realizadas para la Consulta Popular
Delcy Rodríguez, vicepresidenta encargada, anunció que el 99% de las asambleas para la Consulta Popular del 8 de marzo ya se han realizado en todo el país. Esta consulta, presentada como un ejercicio de democracia participativa, busca validar proyectos en economía y urbanismo.
¿Qué significa esto en la práctica?
Desde la Comuna 8 en Caracas, Rodríguez subrayó que la consulta debe ser un momento demostrativo de votos, respaldado por comandos de campaña y toda la estructura electoral oficial. Sin embargo, detrás del discurso de «pueblo que dirige la acción del Estado» hay una consolidación clara del control político estatal sobre casi toda la maquinaria electoral y comunitaria.
¿Por qué esto cambia el escenario?
El modelo de «consulta popular» utilizado es funcional para legitimar decisiones bajo una agenda política muy específica, con poco espacio para el disenso real. Así, se erige una «democracia participativa» que en la práctica refuerza estructuras de poder rígidas y dificulta la pluralidad.
Consecuencias fundamentales que pocos destacan
- El proceso electoral está subordinado a comandos de campaña oficialistas que activan jardinería política local.
- Se distribuye un modelo económico que combina la economía comunal y urbana bajo control estatal, eliminando intermediarios pero también competencia real.
- Los proyectos validados incluyen la transición hacia «Ciudades Humanas para el Buen Vivir», un esquema que prioriza la blindaje político más que la eficiencia económica.
¿Qué viene después?
Con esta estructura electoral y comunitaria movilizada, el próximo 8 de marzo se espera una demostración controlada del poder político. La consulta popular quita foco de otras incertidumbres económicas reales, como la inflación, escasez y reservas alimentarias. La participación masiva se utilizará más para fortalecer el modelo político dominante que para abrir espacios verdaderos de debate y cambio.