90 días sin Maduro: lo que el régimen no quiere que sepas sobre Venezuela

La captura de Maduro cumplió 90 días. ¿Y qué cambió realmente?

El 3 de enero, una operación estadounidense sacudió la región con la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores. Pero lejos de un quiebre inmediato, Venezuela parece correr en círculos.

¿Qué pasó después? Ajustes del poder sin romper el statu quo

  • Reconfiguración del régimen: Delcy Rodríguez, actual figura al mando, desplaza a aliados directos de Maduro. Cierra El Helicoide, símbolo de represión, y abre un centro “familiar”. Un movimiento calculado para mostrar “cambios” sin desmontar el sistema de control.
  • Presos políticos: Se anunciaron liberaciones, pero aún quedan más de 400 detenidos, incluyendo militares, en medio de una presión social creciente.
  • Reapertura diplomática y energética: Con el envío regular de petróleo a EE.UU. y reapertura de embajadas, Venezuela reinicia vínculos cruciales. ¿Un giro real o un juego geopolítico con piezas cambiadas?
  • Mercado inmobiliario en movimiento: La expectativa de un nuevo modelo económico impulsa consultas y ventas como hacía años no se veía, pero el bolsillo popular sigue al borde del colapso.
  • Renovación en el gabinete: Sin Maduro, se desplazan a viejos leales y se capturan figuras clave como Alex Saab, señal clara de luchas internas por el control.
  • Manifestaciones sociales: No solo presos políticos: jubilados, maestros y pensionados vuelven a las calles exigiendo salarios dignos, que hoy no llegan a 20 dólares.

Lo que no cambió: la crisis que el poder quiere ocultar

  • Economía en caída libre: La devaluación alcanzó un 36,4% en tres meses. El salario mínimo sigue pulverizado: ni 30 centavos de dólar al mes. Protestas en la administración pública son la norma.
  • Vacío y fragmentación de poder: Sin Maduro, los Rodríguez y Diosdado Cabello mantienen control territorial y militar, bloqueando una transición ordenada.
  • Servicios en colapso: El sistema eléctrico está al borde del derrumbe. Apagones constantes y falta de inversión millonaria reflejan la verdadera crisis detrás de la fachada.
  • Oposición en espera: Líderes libres pero sin acceso real al poder. María Corina Machado promete regreso, pero sin elecciones libres no hay cambio posible.
  • Libertad de expresión limitada: Vigilancia estatal sigue intacta, con bloqueos parciales a internet y censura persistente.

La fecha clave: 3 de julio de 2026

La Constitución obliga a elecciones ante la ausencia definitiva del presidente. Pero el Tribunal Supremo sigue postergando una definición clara. Si declara falta temporal, otra prórroga pospondrá la votación. Si declara falta absoluta, las urnas deberían abrirse en 30 días.

La pregunta que nadie responde: ¿Es esta calma la antesala de una crisis mayor?

El escenario es claro: un régimen fragmentado que quiere aparentar normalidad, una economía en caída libre, y una sociedad que ya no aguanta más. Lo que viene puede no ser el retorno a la democracia que muchos esperan, sino una confrontación más dura por el control real del país.

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