88% de venezolanos dependen de redes sociales para informarse a diario

La verdad que ocultan sobre cómo se informa Venezuela

Un contundente 88% de los venezolanos consulta noticias todos los días a través de redes sociales, muy por encima del 64% que recurre a las páginas web de medios tradicionales. Ya no es un secreto: la comunicación oficial y los medios convencionales están perdiendo relevancia a pasos agigantados.

El dato clave: las apps de mensajería dominan

Cuatro de cada diez personas recibe noticias principalmente por apps como WhatsApp o Telegram, superando incluso a Facebook, Instagram o X (antes Twitter). Esta preferencia no solo refleja un cambio tecnológico, sino también el control que ejercen ciertos grupos sobre la circulación de información, que muchas veces escapa a la supervisión tradicional.

Televisión y medios impresos, en declive

La televisión, considerada hasta hace poco un referente, apenas es el canal principal para un 5,5% cuando buscan noticias activamente. Los periódicos impresos caen a un margen minoritario, con casi la mitad del país admitiendo no leerlos nunca. El panorama confirma que la difusión oficial está perdiendo terreno rápido.

YouTube y Telegram marcan la agenda digital

Un 55% accede a YouTube diariamente, y casi 60% prefieren contenidos explicados por personas reales, no solo textos o imágenes. Telegram aparece como la red social principal para noticias, con un 58,4%. Estas plataformas no solo moldean qué se consume, sino cómo se interpreta la información, en muchas ocasiones con agendas políticas marcadas.

El impacto en la opinión pública y la confianza

Aunque las redes y apps son fuente diaria, solo un 8,5% confía plenamente en la inteligencia artificial para noticias, y se combina con otras fuentes. Sin embargo, la creciente dependencia de canales digitales sin filtros claros abre la puerta a la manipulación, fragmentación y pérdida de perspectiva en temas críticos como política, economía y seguridad.

¿Qué viene después?

Este panorama apunta a un escenario donde el control de la información se reconfigura hacia sectores digitales menos regulados y con menor credibilidad institucional. Las instituciones y actores políticos que no entiendan y aprovechen esta transformación corren el riesgo de quedar relegados, mientras grupos con agendas específicas consolidan su influencia. La pregunta no es si esta tendencia continúa, sino cómo responderán los medios tradicionales y las autoridades para recuperar el terreno perdido.

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