8-M: La Consulta Popular que Cambia el Juego Político en Venezuela
Lo que pasa el 8 de marzo no es un simple trámite
El Ejecutivo encabezado por Delcy Rodríguez ordena una consulta popular en todos los circuitos comunales del país. No es solo democracia participativa, es el intento de consolidar control total desde abajo hacia arriba.
¿Qué ocurrió?
El domingo 8 de marzo, Venezuela vivirá una consulta popular impulsada por el Gobierno. Según Delcy Rodríguez, el 99% de las asambleas para postular proyectos ya se han realizado y se movilizan comandos de campaña y logística electoral para garantizar la participación masiva.
Al mismo tiempo, el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, confirma que no habrá elecciones inmediatas. Solo si se logra un acuerdo con sectores opositores se definiría un calendario electoral aceptable para todos. El foco, dice, está en la «reinstitucionalización» del país y en asegurar garantías para todos los actores políticos.
¿Por qué esto cambia el escenario?
- La consulta popular del 8-M no es un ejercicio aislado, es parte de la estrategia para fortalecer la narrativa de «democracia popular» que legitima un gobierno sin competencia electoral inmediata.
- El rechazo a llamar elecciones inmediatas evidencia que el régimen prioriza la estabilidad interna y control político por encima de la presión internacional y la propia oposición.
- Ante la falta de elecciones, se crea un mecanismo paralelo para mostrar «participación» bajo un control estricto que puede limitar disidencias.
¿Qué sigue a partir de ahora?
Si el gobierno logra consolidar este modelo participativo a través de la consulta, se perpetuará un sistema donde la democracia representativa es desplazada por mecanismos controlados. La reapertura de canales diplomáticos con EE.UU. y la flexibilización en sanciones apuntan a un escenario de coexistencia pactada, no de cambios profundos.
La oposición enfrenta el dilema: reconocer instituciones reformadas desde el Ejecutivo o mantenerse en el bloqueo político sin calendario electoral claro.
La pregunta que queda en el aire: ¿Esta consulta será el próximo paso hacia una institucionalidad sólida, o una fachada para prolongar un régimen sin contiendas auténticas?