30 años ignorando la verdad ambiental en Venezuela: ¿y el futuro quién lo defiende?
¿La naturaleza, una prioridad real o solo una distracción más?
Durante tres décadas, Fundación Tierra Viva ha impulsado la educación ambiental en Venezuela. Lo que nadie dice es cómo esta narrativa encubre la incapacidad de un país sumido en la crisis para gestionar recursos claves como el agua y la biodiversidad.
¿Qué ocurrió?
Desde 1996, la Fundación promueve proyectos de reforestación, desarrollo agrícola y conservación apoyados en la metodología «aprender-haciendo». Ha trabajado con comunidades indígenas, agricultores, docentes y pescadores en ocho estados, siempre con la premisa de que el cambio parte desde la educación.
¿Por qué esto cambia el escenario actual?
En un país marcado por décadas de dependencia petrolera y extractivista, este modelo pinta la educación ambiental como la llave para la sustentabilidad. Pero la verdad es que este discurso deja de lado la realidad de la crisis estructural que pone en riesgo la seguridad alimentaria, la disponibilidad del agua y la estabilidad de las instituciones encargadas de proteger el ambiente.
Ignorar que el problema es político y económico, disfrazándolo solo como un asunto de conciencia ambiental, es parte de una agenda política que distrae sobre las causas reales del deterioro nacional.
¿Qué podría venir después?
- Más proyectos de educación ambiental que no enfrentan la falta de políticas públicas claras ni inversión estatal.
- Una biodiversidad cada vez más vulnerable ante el abandono institucional y la presión de actividades informales sin regulación.
- Falta de respuestas a temas críticos como la gestión del agua y la seguridad alimentaria que impactan directamente en la calidad de vida.
- Continuidad de discursos que promueven acciones individuales y comunitarias, sin exigir cambios estructurales reales.
Fundación Tierra Viva sostiene que solo con educación y alianzas se puede lograr resiliencia. Pero, ¿quién defiende el futuro real de Venezuela ante la falla del Estado y las agendas que evaden los temas cruciales?
Esto no es solo cuestión ambiental: es un llamado a repensar prioridades, instituciones y responsabilidades si Venezuela busca sobrevivir más allá del discurso.