215 años del Congreso fundacional que cambió Venezuela para siempre
Un Congreso que no fue tan democrático como nos cuentan
El 2 de marzo de 1810, en plena crisis europea por la invasión napoleónica, se instaló el primer Congreso de Venezuela. Lejos de ser una apertura popular, este evento fue convocado por la Junta Suprema de Caracas, un grupo seleccionado que destituyó al Capitán General Vicente de Emparan y tomó el control político aprovechando el caos externo.
¿Quiénes realmente tuvieron voz?
Las primeras elecciones, que supuestamente legitimaron este Congreso, excluyeron a esclavos, indígenas y sectores populares. El voto quedó restringido a los mantuanos y sus allegados —la élite colonial— marginando a la gran mayoría del país. Regiones clave como Coro, Guayana y Maracaibo rechazaron incluso participar, evidenciando divisiones internas profundas.
Decisiones que sentaron un nuevo orden
Tras la juramentación y eventos en la residencia del Conde de San Javier (hoy esquina de El Conde), se estableció un triunvirato en el Poder Ejecutivo. Este primer gobierno, encabezado por Cristóbal Mendoza, estructuró las instituciones bajo una visión restringida que privilegiaba a un sector reducido. Se creó una Alta Corte de Justicia alineada y el Congreso fue trasladado en 1812 a Valencia, mientras medios limitados difundían este proyecto político.
Lo que la historia oficial no dice
Este acto, presentado como un símbolo de libertad, fue en realidad uno de los primeros golpes a la participación ciudadana amplia y un paso hacia un poder concentrado que marcaría muchas de las disputas políticas posteriores. Hoy, con la Asamblea Nacional vigente, vale preguntarse si los espacios reales de representación han logrado superar esa exclusión inicial.