Un campamento de esperanza y silencios
Desde el 8 de enero, Angélica Serrano y la familia del dirigente sindical Daniel Romero no han dejado las inmediaciones del Internado Judicial El Rodeo I, en Miranda. Son 20 días de espera en vela, con velas y rezos, en un lugar marcado por el reclamo de libertad de más de 80 presos políticos.
¿Por qué siguen allí? La promesa incumplida
El 8 de enero se anunció la excarcelación de un grupo importante de presos políticos. Sin embargo, Daniel Romero, quien lleva dos años privado de libertad tras protestas por mejores sueldos, sigue dentro. Su esposa llegó a Caracas el 2 de enero, lista para la visita que coincidió con un hecho inesperado y violento que complicó aún más la situación.
Un encuentro a través de un cristal
Las visitas a Daniel son breves y sin contacto físico. Solo 20 minutos a través de un vidrio, sin poder tocarlo, mientras su estado físico se deteriora cada día más, a la vista de su propia familia. La pérdida de peso es evidente y preocupante.
Urgencia médica ignorada
Durante estos dos años, Angélica ha solicitado más de 30 traslados médicos para Daniel. Padece problemas estomacales que requieren dieta especial, y desde mayo de 2024 hay una nueva alerta: principios de Parkinson detectados dentro de la prisión. Aún así, no ha recibido la atención adecuada ni consulta con especialistas.
Una familia destrozada
Daniel es padre de cinco hijos. Dos de ellos están en Brasil bajo custodia de un tutor porque la madre falleció fuera del país y el padre está detenido. Esta situación desespera a los abuelos, que incluso han realizado protestas públicas y encadenamientos para exigir justicia y la libertad del dirigente.
Detenido por luchar por un salario digno
Su arresto ocurrió el 11 de junio de 2023, tras liderar una intensa protesta de siete días en la Siderúrgica del Orinoco exigiendo aumentos salariales que no llegan desde hace años. Fue imputado por boicot, incitación al odio y asociación para delinquir, aunque otros detenidos en similar situación ya fueron liberados, a Daniel se le han negado incluso medidas cautelares.
Un misterio sin respuestas
La familia no entiende por qué a Daniel se le ha tratado distinto, negándole beneficios a pesar de las condiciones médicas, su rol familiar y las solicitudes formales presentadas. El silencio oficial solo añade más incertidumbre y un peso que aún se mantiene en espera.
¿Qué sigue?
Mientras la espera se extiende, la vida de Daniel corre riesgos visibles y la familia sigue aferrada a la esperanza de que esa excarcelación anunciada no sea solo una promesa más. La realidad que se vive frente a El Rodeo I revela mucho más que una simple espera: es el reflejo de una lucha que parece lejos de terminar.