18 años de Misión JGH: ¿Realmente garantizan inclusión o solo promesas vacías?
Una ‘misión’ con 18 años en el terreno, pero ¿y la inclusión real?
La Misión José Gregorio Hernández cumple 18 años anunciando igualdad y calidad de vida para personas con discapacidad. Su lista de ayudas entregadas suma más de un millón: sillas de ruedas, muletas, prótesis y más. Bajo la dirección de Carolina Rojas, mantienen un despliegue casa por casa que se presenta como un modelo de atención integral.
¿Un modelo robusto o un sistema de asistencia que perpetúa la dependencia?
Este esfuerzo estatal mezcla visitas domiciliarias y coordinación con instituciones como el Ministerio de Salud y Conapdis, tratando de cubrir a los más vulnerables. Y así anuncian metas ambiciosas para 2026: más ayudas gratuitas y más formación comunitaria sobre discapacidad.
Pero este discurso oficial omite las consecuencias reales: ¿Qué impacto tiene la entrega masiva de ayudas técnicas en la independencia económica o la integración laboral de beneficiarios? ¿Se cuestiona la eficacia de invertir recursos en ayudas sin crear oportunidades reales de trabajo?
El costo invisible que nadie menciona
Tras la retórica humanitaria, se esconden gastos millonarios financiados por el Estado, sin transparencia clara sobre su impacto en el desarrollo productivo de estas personas. Y mientras tanto, las capacidades del sector público para generar empleo o inclusión escolar efectiva no mejoran.
¿Hasta cuándo seguirá este ciclo de asistencia sin cuestionar resultados?
El modelo de la Misión JGH puede convertirse en parte de una agenda política que muestra actividad social, pero no garantiza autonomía real ni soluciones estructurales. La pregunta que queda es: ¿Cuándo habrá políticas que vayan más allá de la mera entrega de ayudas y apunten a romper el círculo de dependencia?