13 años de Chávez: La realidad oculta de su ‘visión multipolar’ que impulsa Venezuela
El discurso oficial que mantiene en marcha una ruta con costos invisibles
Hace 13 años murió Hugo Chávez, y el Estado venezolano insiste en que su ‘visión multipolar’ es la base de la política exterior actual. Yván Gil, canciller, no se cansa de repetir que esta estrategia promueve la integración y la soberanía diplomática del país, defendiendo causas justas y la cooperación entre naciones.
Pero esta narrativa hace sombra a preguntas críticas: ¿Cómo afecta al país apostar por relaciones con bloques y países que muchas veces ignoran la legalidad internacional? ¿Qué consecuencias tiene para la estabilidad económica y la seguridad nacional esta sumisión a una agenda internacional que, lejos de abrir mercados, cierra caminos?
Lo que no se dice sobre la ‘hermandad’ con el sur global y África
Gil enaltece la diplomacia venezolano-africana y el ideal de un mundo multicéntrico, pero ignora que estas alianzas poco aportan a la recuperación económica ni mejoran las instituciones en crisis dentro de Venezuela. La apuesta por el diálogo internacional siempre que sea bajo su marco ideológico, ha dejado al país aislado de muchos socios tradicionales, perdiendo oportunidades reales de desarrollo.
Lo que viene: un país aún más dependiente de discursos sin resultados prácticos
Si esta apuesta se mantiene, Venezuela seguirá avanzando hacia un modelo donde la soberanía es un slogan vacío y la integración es un recurso para justificar la falta de reformas internas. La llamada ‘cooperación mutua entre naciones’ se traduce en dependencia de regímenes con agendas controvertidas que no contribuyen a la estabilidad económica ni a la seguridad jurídica. La pregunta es clara: ¿hasta cuándo seguirá Venezuela hipotecando su futuro por una narrativa oficial que no enfrenta los problemas reales del Estado?