Silencio y servilismo: ¿María Corina avala la entrega de Venezuela?

Venezuela en el borde del cambio, pero ¿hacia dónde?

Desde la intervención militar estadounidense el 3 de enero, algunos venezolanos creen ver cambios. Sin embargo, lo que viene no es ni claro, ni prometedor.

¿Por qué el marco tradicional está implosionando?

Una reciente encuesta revela algo contundente: el apoyo a Trump está cayendo. ¿La razón? La riqueza petrolera no llega al pueblo, mientras crece el rechazo a la idea de convertir a Venezuela en el estado 51 de EE.UU.

Pero aquí está lo que nadie quiere señalar:

  • Los hermanos Jorge y Delcy Rodríguez actúan como títeres entreguistas ante Washington.
  • María Corina Machado, desde una oficina a pasos del Departamento de Estado, guarda silencio ante las amenazas abiertas de anexión.

¿A qué juega esta división? Mientras otros líderes regionales rechazan la expansión imperial, Machado opta por la pausa, quizás por su campaña internacional, pero la inacción tiene un costo alto.

¿Elecciones? Un espejismo en medio del caos

No habrá presidenciales este año ni el próximo sin reformas profundas en el aparato estatal. Lo inevitable será un proceso largo y escalonado: locales primero, luego regionales, finalmente presidenciales.

Mientras tanto, los Rodríguez y Diosdado Cabello controlarán el poder, manejando la política desde las sombras. La gente seguirá sufriendo en salud, salario y seguridad.

El petróleo: la corona entregada sin resistencia

Crece el rechazo a EE.UU., pero el poder económico se debilita. Las regalías petroleras han caído de 30% a 20%, con margen para mayores concesiones. La influencia de la Opep se desvanece y reaparecen las transnacionales que controlan el petróleo como antaño.

Esta pérdida de soberanía energética recuerda la olvidada lucha iniciada por Rómulo Betancourt y Juan Pablo Pérez Alfonzo en defensa de los intereses nacionales.

¿Dónde está María Corina?

Aquella admiradora de Betancourt hoy calla ante la entrega económica y política de Venezuela. ¿Su discurso es solo fachada?

Este silencio y la falta de confrontación clara con Washington marcan un giro preocupante en nuestra historia.

¿Qué viene?

Un gobierno paralelo en la sombra, un Estado en deterioro y la pérdida progresiva de recursos claves. Sin un liderazgo firme que actúe, Venezuela continuará a merced de intereses extranjeros y de élites serviles.

La pregunta está en el aire: ¿seguiremos repitiendo los errores del pasado o alguien hará retroceder esta agenda de entrega?

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