De basurero a epicentro comunitario: ¿qué no te cuentan aquí?

Un basurero convertido en centro comunitario ¿progreso o puesta en escena?

En San Andrés, parroquia El Valle, Caracas, un espacio abandonado usado como basurero fue transformado en una casa comunal. Allí funcionarán un consultorio médico, una sala para jueces de paz y la sede del autogobierno local.

Este cambio se financió con recursos de la consulta popular en el sector, que congrega a cinco consejos comunales y atiende a unas 2.300 familias, más de 4.000 personas.

¿Por qué esto cambia el escenario?

Lo que en principio parece una obra positiva oculta una apuesta por estructuras paralelas de poder, como la sala de jueces de paz y autogobierno, que funcionan fuera del marco institucional formal. Esto plantea serias dudas sobre el respeto a la legalidad y la seguridad jurídica en el área.

El respaldo oficial, incluida la alcaldesa y movimientos vinculados al Gobierno, da una señal clara: estas iniciativas forman parte de una agenda política concreta que busca fortalecer el control local bajo un esquema diferente al tradicional.

¿Qué viene después?

Además de la casa comunal, los vecinos rehabilitan la cancha deportiva del sector, un espacio que antes fue un estacionamiento y que ahora será usado para actividades recreativas y asambleas ciudadanas donde se toman decisiones comunitarias. Esto consolida un modelo de organización que, aunque promueve la participación, también puede debilitar las instituciones estatales y la seguridad jurídica de los ciudadanos.

En resumen, lo que no te cuentan es que detrás de estas obras hay una redefinición del poder local que impactará en la gobernabilidad, en la aplicación de la justicia y en el control territorial. Vale preguntarse: ¿a quién benefician realmente estas iniciativas?

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