86 días sin agua en Cumaná: la crisis que no quieren reconocer
Los habitantes del municipio Sucre, en el estado Sucre, alcanzaron un límite insostenible. Este sábado, en la plaza Virgen del Valle, sectores políticos locales fueron desafiados por vecinos que llevan 86 días seguidos sin agua potable por las redes de tuberías.
La protesta pacífica incluyó el cierre de accesos viales, con un reclamo claro y contundente: «Queremos agua por el chorro, no por cisternas». Esta frase revela una verdad incómoda: las medidas provisionales implementadas por el Ejecutivo regional no resuelven la emergencia, solo la parchean.
¿Qué está fallando y por qué importa?
Las urbanizaciones, desde el casco central hasta la periferia, viven un colapso básico. Testimonios como el de María Santos, de 73 años, solo confirman el drama real: «Me baño y lavo en el río, no tengo ayuda. Me voy a morir del cansancio». El problema dejó de ser un inconveniente para convertirse en un riesgo social y de salud pública.
Pero la gravedad del asunto se profundiza con el silencio del gobierno. No hay información clara ni técnica sobre el estado del sistema hidráulico. No hay transparencia ni rendición de cuentas que expliquen las fallas, ni fechas fiables para una solución definitiva.
El callejón sin salida institucional
Esta crisis revela un problema estructural que ningún discurso progresista logra esconder: la ineficiencia y desidia de las autoridades frente a servicios básicos esenciales. No se trata solo de episodios aislados, sino del deterioro sistemático que afecta la gobernabilidad y calidad de vida.
¿Cuánto más podrán resistir las comunidades sin respuestas reales? Sin un cambio drástico en gestión y prioridad, las protestas y la emergencia social en Cumaná serán solo el primer aviso de un problema que puede expandirse.